Dos años atrás inicié este blog por recomendación de varios amigos, me dijeron:
-EL mensaje de tus historias es bueno y vale la pena hacerlo llegar a mas gente. Por este motivo me di a la tarea de formalizar mi trabajo, ordenarlo, clasificarlo y hacerlo mas accesible para todos, francamente durante estos años, mi actividad como contador de historias ha venido creciendo hasta convertirse en un oficio mucho mas comprometido dentro de mi vida. Si eres alguien que me conoce de tiempo, sabrás que me tomo mi vocación muy en serio, y por esto quiero abrirme un poco mas para que conozcas lo que hay detrás de Tumblebug.
Cuando no estoy de viaje por las Tierras de Allá me gano la vida como Arquitecto, debo confesar que es una profesión muy absorbente que a muchos colegas les deja poco tiempo libre, sin embargo, en mi caso, desde la adolescencia me encanta dibujar y escribir, generalmente me llega la inspiración por las noches y desde entonces me acostumbre a usar las tranquilas y serenas horas de la noche para desdoblar mi alma y plasmar en lo concreto lo que mi conciencia y mi corazón liberan.
Pasó el tiempo y durante mi tránsito por la universidad, la costumbre de trabajar de noche se volvió una necesidad, no es ningún secreto que los estudiantes de Arquitectura deben trabajar mucho hasta altas horas de la madrugada. Esto reforzó en mi el habito de trabajar por las noches y una vez graduado, muy al contrario que muchos de mis compañeros que regresaron a dormir las reglamentarias ocho horas, por alguna razón, mi cabeza no dejaba de dar vueltas y la costumbre de madrugar adaptó a mi organismo para dormir muy poco, sin ir mas lejos, el día de hoy duermo por lo general solo 3 o 4 horas diarias desde casi veinte años atrás y esto me deja un fantástico doble turno para desempeñar mi profesión como contador de historias reflexionando y escribiendo todo lo que me ocurre durante el día.
Gracias a esta particular habilidad puedo dedicarme, no solo a escribir, ilustrar y musicalizar historias, mientras todo este trabajo se realiza con las manos, la conciencia vuela y muchas conclusiones llegan a mi cabeza reforzando en mi las convicciones que otorgan éstas mismas conclusiones a las que me llevan las historias.
El cúmulo completo de mi quehacer como contador de historias está basado en la concepción del papel que la humanidad y la civilización tienen que ver en el universo. Creo fielmente que la vida es un regalo grandioso y me consta que dentro de cada ser humano existe una hermosa luz que no puede desperdiciarse, mis historias hablan particularmente de el infinito crisol de luces que he podido atestiguar en mi paso por el mundo, cada historia tiene detrás una anécdota que atestigüé y que me ha dejado sin aliento, lleno de asombro y admiración ante lo que los seres humanos somos capaces de hacer.
Pero nuestra civilización ha tomado muchos caminos que a mi parecer han alejado al hombre de la capacidad de apreciar y disfrutar la grandeza de nuestra especie y su relación con el universo, por eso cuento historias, para que la gente mire de cerca estas cosas.
Mi carrera profesional me acercó a un concepto que se acopla perfectamente a uno de los muchos caminos que existen para que el hombre aprecie y viva en realidad su grandeza, un concepto que engloba tres definiciones por las que es posible vivir en paz dentro de una comunidad tolerante con sus individuos apreciando, disfrutando y honrando el universo donde vive, gracias también a mi ejercicio profesional he podido implementar, al menos en una parte, este fabuloso concepto ¡y soy testigo de que funciona! Es por eso que que me voy a tomar un receso como contador de las historias de "Allá" para contarte otro tipo de historia, una historia de "Acá", una historia que obliga a una nueva revolución, no es la clase de revolución que desordena las cosas, es una revolución muy difícil de entender, tampoco es la solución para los problemas de nuestra civilización pero estoy completamente seguro de que sugiere un camino para la solución.
Estos tiempos que nos ha tocado vivir son tiempos de mucho trabajo, de mucho movimiento y particularmente en mi país (México) enfrentamos un momento histórico que requiere de mucho trabajo y mucha conciencia, por eso he puesto manos a la obra en la institución de ciertas acciones que ya cambiaron algunas comunidades, no te voy a hablar de teorías ni de propuestas, te voy a contar la historia de algo que está sucediendo en estos momentos y que creo que puede significar un cambio importante en nuestra composición como civilización, (por pesado que suene) es así que escribí lo que me gusta llamar: El Manifiesto de Tumblebug, espero que puedas regalarme algunos minutos mas para presentarte la primera parte, como lo dije es difícil de explicar y trataré de demostrártelo de la manera mas sencilla que se me ocurre, en forma de historia.






